Parece que te esté viendo. Estás ahí, sentada frente al papel, desmelenándote con ese texto para tu web y lo pones… “Creo en el valor añadido que supone Y para las empresas del sector X…”.

Ufff, de repente paras. Algo te chirría, pero no sabes qué es. Sigues escribiendo, pero ya no te sientes cómoda del todo y miras cada palabra que escribes.

Vuelves a pararte y lees “la atención 100% personalizada por nuestro equipo de expertos”.

Ei, para. Es el momento de respirar profundo y pensar (y de paso, leer este artículo para despejar la mente).

Caemos en el error, muchas veces, de pensar que sonamos mucho más profesionales, si seguimos la corriente y nos dejamos llevar por esas expresiones que parecen la bomba, pero que no dicen nada.

Son las llamadas expresiones vacías o clichés. Palabras y expresiones que de tanto usarlas, han caído en el saco de las palabras chirriantes (así lo llamo yo, pero el nombre mola). Por ejemplo:

  • Valor añadido.
  • Al siguiente nivel.
  • Perfecto.
  • El precio más bajo.
  • De la mejor calidad.
  • El mejor servicio.
  • El mejor de su clase.
  • La próxima generación.
  • Por tiempo limitado.
  • Etc.

Incluso expresiones que hoy funcionan y todavía no son clichés, si se usan mucho, se convertirán en uno. Sí. Es la cruda realidad de las copias.

Lo dice alguien. Gusta. Se repite hasta la saciedad. Muere.

Sin más.

Por eso, hoy quiero darte motivos para no caer en la tentación de utilizar ese tipo de expresiones rimbombantes y huecas que adornan, hoy en día, muchos textos en el mundo online.

 

TU CLIENTE SE QUEDA IGUAL

 

Sí. Te guste o no, a tu cliente no le dice nada la expresión “valor añadido”. ¿Qué añade? ¿Qué valor?

Se le queda cara de “aaahhh” y se va por donde ha venido. Mal. Tienes que intentar mantenerlo contigo. ¿Por qué no le dices cuál es ese valor Z que supone Y para el sector X?

Sé específica, sé detallista, apunta a donde duele y a lo que más se desea, pero no digas “valor añadido” porque no tocas ni el corazoncito ni la mente. Lo único a lo que apelas es al “aaahhh” y ya está.

 

NO DICE MUCHO DE TU RIQUEZA LÉXICA

 

Vale. Quizás en tu trabajo no necesitas tener una riqueza léxica excesiva, estamos de acuerdo. Pero si lo que tienes que hacer es hablar el lenguaje de tus clientes para que estos se sientan identificados y comprendidos por ti, ¿qué haces ahuyentándolos con “La solución perfecta para tu X”?

Imagínate, por un momento, una conversación en una sesión con un potencial cliente. Todavía no te ha contratado y que acepte el presupuesto depende de esa sesión.

Estás nerviosa, apurada y se te nota. Oh, vaya si se te nota, pero eh, tú muy digna, cuando tu cliente te dice que no sabe muy bien cómo puedes ayudarlo, le sueltas:

“Te propongo llevar tu negocio al siguiente nivel. Las sesiones que te ofrezco son la solución perfecta para X. Es un servicio integral orientado a resultados”.

 

¿A que ese tipo de respuesta no se te pasa ni por la cabeza? Pues en unos textos, tampoco.

Primero, tu cliente te miraría (y mirar de verdad, recuerda que estás en una sesión 1-1 y que te está viendo), pues eso, te miraría en plan “¿qué?” y luego, si tienes suerte y no se ha decidido todavía a buscar a otra persona, te preguntará:

“¿Y qué podría hacer Y exactamente por mi empresa? Es que no lo pillo”.

 

NO TE DIFERENCIAS DE TU COMPETENCIA PORQUE TIRAS POR EL MISMO CAMINO

 

¡Claro! Ahora piensas, tu competencia utiliza esas expresiones porque funcionan (o eso me dirás), pero ¿y quién te dice que funcionan de verdad?

“Pues que es una empresa grande del sector y debe saber cómo se dirige a su público”.

Ya…

Muchas de nosotras utilizamos clichés o futuros clichés de vez en cuando. Es el precio a pagar por escribir como se habla. Pero de ahí a llenar un párrafo con expresiones que no dicen nada… pues hay un camino muy largo y que no te recomiendo que andes.

 

Que una “gran empresa” de tu nicho de mercado utilice unas expresiones que dejen cara de “¿qué?” no quiere decir que tu público objetivo se sienta identificado con ellas. Pero nada que ver.

 

CAER EN LA COPIA ES FÁCIL. LO DIFÍCIL ES TENER EL VALOR DE SER UNA MISMA

 

Ya lo has visto. Te he dado 3 razones de mucho peso para olvidarte de los clichés en exceso por una larga temporada.

Recuerda que el objetivo de todo texto de venta (vamos, cualquier texto de un negocio porque todo se vende) es conseguir que el cliente se sienta comprendido, apoyado y guiado para ganarte su confianza (y ser digna de ella).

Y plantéate solo una cosa: si tu cliente quiere sentirse comprendido y guiado, ¿de qué te sirve llenarle la cabeza de tantas expresiones que lo liarán más? Tu cliente necesita saber en qué va a invertir su dinero y esa eres tú. Consigue que no le queden dudas acerca de ti y tu servicio y ya tendrás una buena parte del recorrido hasta la venta hecho.

 

¿Y tú has detectado clichés en tu web? Cuenta, cuenta… Vamos a ampliar la lista 😉

Te encantará:

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Madre, copywriter y creadora de conexiones a tiempo completo. Me paso los días aprendiendo y haciendo que el mensaje de negocios online como el tuyo resuene en la mente de sus clientes.

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