¿Cómo contar mi historia de la heroína cuando no me siento una?

Seguro habrás escuchado o leído que contar la historia del héroe es de las mejores formas de convencer a tus posibles clientes de comprarte, la estructura base es, en este caso, la mujer que para solucionar un problema emprende un camino lleno de obstáculos y en ese trayecto conoce a un mentor que le entregará un objeto con el cuál puede cumplir “más fácil” su objetivo.

Te plantean que tú eres esa mentora que ofrecerá su objeto mágico para hacerle la vida más sencilla a la heroína (tu clienta) pese a ello para convencerla de que tú eres la adecuada mentora, porque seamos francas, no eres la única que ofrece soluciones a los mismos problemas que aquejan, hay mucha competencia  (Y es que antes en los  tiempos de Cenicienta no había escaparate para elegir a tu hada madrina preferida)  tú sí tienes que diferenciarte y posicionarte como la adecuada, incluso que piensen que eres la única que puede ayudarlas. 

Para esto has de contar tu propio viaje como heroína y cómo a través de lo que hoy ofreces, lograste la meta. Dígase dejar tu trabajo y emprender, tomar mejores fotografías, aliviar el dolor de una ruptura, etc.

Pero cuando ves a la competencia, lees sus páginas sobre mí o sus banners de suscripción encuentras cosas como:

  • Únete a la comunidad de más de 10000000 personas que han cambiado su vida
  • Después de hacerlo cambió mi vida, ahora facturo 1000000 euros mensuales
  • Al terminar logré asesorar a Marilyn Monroe y sé que puedo cambiar vidas.
  • Tenía 3 fracasos amorosos, pensé que nada cambiaría y ahora estoy casada con Jhonny Depp

Y tu piensas… “Jo#$% eso no me ha pasado a mí. ¿Cómo puedo decirle a mi cliente ideal que me elija cuando tengo a esa competencia tan brutal con éxitos arrasadores? ¿Y cómo poner mis logros si siento que no tengo ninguno? ¡No he trabajado para Coca Cola, ni para Apple y menos para Obama!” 

¿Cómo contar tu historia para convencer de que eres la mejor opción?

Estructura base

Es más frecuente de lo que aparenta que las blogueras emprendedoras no logremos ver nuestra historia como la de la heroína porque no estamos poniendo el punto final donde debe ir. ¿A qué voy con esto? Que no estás respetando la estructura básica de una historia: Inicio, nudo, desenlace.

No sabes dónde inicia tu historia  y dónde debes “terminarla” para que a tu posible cliente persuadas.

Este ejercicio te puede ser muy útil para definir la estructura base.

Soy ________ me dedico a __________ porque (qué te motivó a dedicarte a esto existiendo tantas posibilidades) 

Ahora piensa

¿Cómo estabas antes de solucionar tus problemas?

  • Con tu familia
  • Con tus amigos
  • Con tu trabajo
  • Con tus emociones

¿Qué es lo que te hacía infeliz de este problema? Porque puede que no sientas que tienes un gran triunfo, pero dime si acaso no te sentiste afortunada y completa cuando por fin pasaste el bache aquél, claro que sí. ¡Recupera esas sensaciones y escríbelas!

¿Cómo lo solucionaste?

  • Primer paso
  • Autodidacta
  • Buscaste ayuda
  • Un cambio en tu familia

Menciona qué fu lo que provocó el cambio, la reacción, el nuevo reto. ¡Es tu aventura! El nudo de la historia.

¿Cómo estás/ eres ahora que has superado ese problema?

Céntrate en ese problema, no en todos los que te aquejan porque si quieres abarcar muchos aspectos de tu vida no lograrás nunca sentirte heroína de nada. Si te dedicas a ayudar a personas en su ámbito laboral concéntrate en  eso, no cuentes que tienes problemas con tu pareja o tus hijos si no viene al caso porque siempre que pensamos así sentimos que “No somos suficiente” para hablar de esto o aquello.

El miedo nos frena y ahí sigue nuestro emprendimiento / negocio online, sin avanzar porque nos hemos metido en la cabeza que nos falta ser más.

Has superado ese problema, sigues trabajando para hacerlo mejor… ¡Ese es tu triunfo! Has pasado de un lugar (A) a otro que te permite ser más feliz (B) no tienes que contar los caminos alternos que te falta por recorrer, en ese punto tú ya eres la victoriosa.

Resalta el punto emocional en común

Teniendo el inicio, nudo y final de tu historia, tienes ya tu estructura base. Es hora de jugar con ella. ¿Qué le interesa a tu posible cliente? ¿Con qué tipo de coaching lo lograste? ¿Qué metodología ocupaste? ¡No! Le interesa lo que lograste, quieren ver cómo se sentirán una vez que sobrepasen esto que ahora les duele.

Cuando te duele la muela que no te deja ni dormir ¿vas al odontólogo que te dice qué tecnología futurista usará o vas con el odontólogo que te dice que en 10 minutos quitará tu dolor?

Queremos beneficios no grados ni técnicas.

De ejemplo nuestra querida Celia, ella no te dice cómo lo consiguió. Empieza diciéndote qué va a hacer por ti y qué pasó en ella después de haberlo logrado por su propia mano. Intenta que tu cliente se vea reflejado en tu historia, en lo que tu obtuviste y logre verte como “quiero lo mismo” 

 

Escribe sobre el futuro no sobre el pasado.

¿Aún sientes que no basta? Te cuento mi caso, decidí montar mi blog cuando tenía recién 22 años, eso significa apenas 3 años de experiencia y estar recién egresada de la carrera (en ese tiempo ni siquiera titulada) entonces no podía poner mi caso de éxito o confianza con algo como “15 años de experiencia trabajando en xzy” porque no había de dónde jalar. Y te confieso que esto me frenó mucho tiempo pensaba “¿Habrá alguien que confíe en mí si no tengo estas credenciales?”

Si te pasa como a mi y te estresa la idea de que lo que pongas no baste, impacta con el futuro.

Las personas nos unimos cuando tenemos visiones compartidas o queremos un futuro que como diría Rafael Alberto, padre de la nueva estrategia, un futurible – futuro deseado- nos haga sentirnos familia o compenetrados.

Apuesta por decirle al mundo en qué crees, quién eres y qué esperas que consigan juntos. Aquí de ejemplo un extracto de mi sobre mí.

La gente no quiere millones, quiere felicidad en dosis

A veces creemos que la gente busca algo como fama, éxito, fortuna… y puede que sea en parte verdad, pero también queremos felicidad en dosis. Si vendes productos físicos (e incluso servicios) no vendes resolución a problemas o cositas bonitas.

Puedes vender una forma de vida, una filosofía, bienestar. Por ejemplo Charuca vende papelería ¿Qué le hacemos? es lo que es. Pero Charo va más allá y te vende una experiencia con SU papelería: terapia. ¿Papelería y terapia? No a cualquiera se le hubiera ocurrido, y no te cuenta lo bien que le va, ni lo que vende o de qué está hecha su libreta. Ella te vende beneficios y formas de vivir tu vida como mujer trabajadora.

 

¿Ya te sientes más confiada para escribir tu historia? ¡Cuéntanos en los comentarios cómo te sientes con tu SOBRE MÍ! 

Te encantará:

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Soy una comunicóloga que sabe que el potencial de cada mujer está dentro suyo, solo es cuestión de saberlo expresar. En mi blog te enseño cómo comunicar tu esencia y mejorar tu autoestima & tus relaciones laborales y personales.

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